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lunes, 25 de mayo de 2009

"¡¡Mamá!!"


De los nervios, así estoy.

Sé que siempre quise ser madre, que mi hijo lo es todo para mí, que su embarazo fue muy duro, que su nacimiento muy doloroso y los días posteriores horribles. Pero, ahora que ya pasó todo, que está en esas edad tan difícil, defiendo su Yo e intentando anteponerlo ante cualquiera, sobre todo ante mí.

Agotada de los madrugones, del poco descanso, de no tener otra cosa en la cabeza que no sea él y su "mamáaaaaaa".

Necesito un descanso, antes creia que el trabajar me iba a relajar, pero no fue así, fue peor, la carga de la casa, del niño, del Sr. Desesperado, la compra, los gastos, la guardería y el trabajo (la Bruja de la Jefa, la golfa de la compañera y los malos entendidos) me causaron un gran estrés y ansiedad, por lo que no fue la mejor solución.

Ahora de nuevo de Mamá, maruja y mujer, no me va del todo mal, pero necesito un descanso, un tiempo para mí, en el que no haya niño, Sr. Desesperado, trabajo, quehaceres domésticos, quebraderos económicos... un sueño!

Hacer un viaje, un crucero o simplemente unos días de paz en un lugar lejano, en Escocia, todo verde, con esa brisa fresquita, ese océano a los pies, la playa gris, un bosque para caminar, un lago que contemplar, un amanecer lleno de rocío, un atardecer a los pies de una colina...

Sólo un sueño.
Mujer Desesperada

Mujer Deses

viernes, 4 de julio de 2008

Una noche cualquiera

Noches en las que me cuesta conciliar el sueño, me giro hacia un lado de la cama, hacia el otro, cambio mi postura, ahora boca arriba, boca abajo, con el brazo extendido, la pierna flexionada, cambio y pongo el brazo acurrucado bajo la almohada, siento la mano del Sr. Desesperado.

Él duerme plácidamente, acompañado en todo momento por la orquesta sinfónica. Le doy un golpecito para que me deje dormir, se mantiene en silencio breves instantes y de nuevo tenemos el concierto.

El calor no me deja respirar, me levanto a mojarme la cara, que bien me sienta este frescor a estas horas de la noche.

Regreso a la cama, me acomodo, parece que el sueño empieza a vencerme, pero escucho algo, oh! es el niño, se ha despertado, tendré que ir a mirar que le pasa, el chupete se le ha caido, no, parece que no es eso, tiene hambre, no perdona un segundo, lo cojo en brazos y me lo pongo al pecho, enciendo la luz del salón con él en brazos, cosa que se hace cada vez se hace más difícil con una sola mano, nos sentamos. Se me caen los ojos, me quedo traspuesta, dormida, no, dormida no, sólo me pesan los párpados, el niño sigue mamando, termina, de nuevo en pie. Llegamos a su habitación, lo dejo en el cambiador no sin antes cojer un pañal, él ya duerme plácidamente mientras lo cambio, ahora si que nos vamos a dormir, él a su cunita y yo a mi cama.

Ahora por fin puedo dormir, pronto se volverá a despertar y amanecerá.

Mujer Desesperada